En un mundo saturado de mensajes, el diseño ofrece una vía básica de diferenciación, cuya importancia crece en relación directa con la competitividad del mercado. Bien empleado, aporta orden, claridad, atractivo, singularidad... y consigue que el producto destaque frente al resto. Su función no es simplemente decorativa sino fundamentalmente comunicativa y, por tanto, directa- mente persuasiva.
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